Las canciones de “La Palabra y el Tiempo”

POEMAS QUE SE GRABAN EN  EL DISCO

‘LA PALABRA Y EL TIEMPO’

SONETO V

A Isabel Freyre

 

Escrito está en mi alma vuestro gesto,

y cuanto yo escrebir de vos deseo;

vos sola lo escrebistes, yo lo leo

tan solo, que aun de vos me guardo en esto.

En esto estoy y estaré siempre puesto,

que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,

de tanto bien lo que no entiendo creo,

tomando ya la fe por presupuesto.

Yo no nací sino para quereros;

mi alma os ha cortado a su medida;

por hábito del alma misma os quiero.

Cuanto tengo confieso yo deberos;

por vos nací, por vos tengo la vida,

por vos he de morir y por vos muero.

Texto- Garcilaso de la Vega

Música- Santiago Gómez Valverde

Intérprete- Jesús Márquez

Arreglos- Diego Magallanes

MARGARITA

 

¿Recuerdas que querías ser una Margarita

Gautier? Fijo en mi mente tu extraño rostro está,

cuando cenamos juntos, en la primera cita,

en una noche alegre que nunca volverá.

Tus labios escarlatas de púrpura maldita

sorbían el champaña del fino baccarat;

tus dedos deshojaban la blanca margarita,

<<Sí… no… sí… no…>> ¡y sabías que te adoraba ya!

Después, ¡oh flor de Histeria! llorabas y reías;

tus besos y tus lágrimas tuve en mi boca yo;

tus risas, tus fragancias, tus quejas eran mías.

Y en una tarde triste de los más dulces días,

la Muerte, la celosa, por ver si me querías,

¡como a una margarita de amor te deshojó!

Texto- Rubén Darío

Música- Santiago Gómez Valverde

Intérprete- Paula Chantada

Arreglos- Diego Magallanes

RECUERDO INFANTIL

 

Una tarde parda y fría

de invierno. Los colegiales

estudian. Monotonía

de lluvia tras los cristales.

Es la clase. En un cartel

se representa a Caín

fugitivo, y muerto Abel,

junto a una mancha carmín.

Con timbre sonoro y hueco

truena el maestro, un anciano

mal vestido, enjuto y seco,

que lleva un libro en la mano.

Y todo un coro infantil

va cantando la lección:

‘’mil veces ciento, cien mil;

mil veces mil, un millón’’.

Una tarde parda y fría

de invierno. Los colegiales

estudian. Monotonía

de la lluvia en los cristales.

(‘Soledades’)

Texto- Antonio Machado

Música- Santiago Gómez Valverde

Intérprete- Laura Granados

Arreglos- Laura Granados

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ADOLESCENCIA

 

En el balcón, un instante

nos quedamos los dos solos.

Desde la dulce mañana

de aquel día, éramos novios.

-El paisaje soñoliento

dormía sus vagos tonos,

bajo el cielo gris y rosa

del crepúsculo de otoño.-

Le dije que iba a besarla;

bajó, serena, los ojos

y me ofreció sus mejillas,

como quien pierde un tesoro.

-Caían las hojas muertas,

en el jardín silencioso,

y en el aire erraba aún

un perfume de heliotropos.-

No se atrevía a mirarme;

le dije que éramos novios,

… y las lágrimas rodaron

de sus ojos melancólicos.

Texto- Juan Ramón Jiménez

Música- Santiago Gómez Valverde

Intérprete- Paula Chantada

Arreglos- Diego Magallanes

ROMANCE DE LA LUNA, LUNA

 

A Conchita García Lorca

La luna vino a la fragua

con su polisón de nardos.

El niño la mira mira.

El niño la está mirando.

En el aire conmovido

mueve la luna sus brazos

y enseña, lúbrica y pura,

sus senos de duro estaño.

Huye luna, luna, luna.

Si vinieran los gitanos,

harían con tu corazón

collares y anillos blancos.

Niño, déjame que baile.

Cuando vengan los gitanos,

te encontrarán sobre el yunque

con los ojillos cerrados.

Huye luna, luna, luna,

que ya siento sus caballos.

Niño, déjame, no pises

mi blancor almidonado.

El jinete se acercaba

tocando el tambor del llano.

Dentro de la fragua el niño,

tiene los ojos cerrados.

Por el olivar venían

bronce y sueño, los gitanos.

Las cabezas levantadas

y los ojos entornados.

¡Cómo canta la zumaya,

ay cómo canta en el árbol!

Por el cielo va la luna

con un niño de la mano.

Dentro de la fragua lloran,

dando gritos, los gitanos.

El aire la vela, vela.

El aire la está velando.

Texto- Federico García Lorca

Música- Santiago Gómez Valverde

Intérprete- Isabel Montero

Arreglos- Diego Magallanes

POR UNA SENDA

 

Por una senda van los hortelanos,

que es la sagrada hora del regreso,

con la sangre injuriada por el peso

de inviernos, primaveras y veranos.

Vienen de los esfuerzos sobrehumanos

y van a la canción,  y van al beso,

y van dejando por el aire impreso

un olor de herramientas y de manos.

Por otra senda yo, por otra senda

que no conduce al beso aunque es la hora,

sino que merodea sin destino.

Bajo su frente trágica y tremenda,

un toro solo en la ribera llora

olvidando que es toro y masculino.

Texto- Miguel Hernández

Música- Santiago Gómez Valverde

Intérprete- Isabel Montero

Arreglos- Diego Magallanes

 

CANTO NEGRO

 

¡Yambambó, yambambé!

Repica el congo solongo,

repica el negro bien negro;

congo solongo del Songo

baila yambó sobre un pie.

Mamatomba,

serembe cuserembá.

El negro canta y se ajuma,

el negro se ajuma y canta,

el negro canta y se va.

Acumeme serembó,

yambó

aé.

Tamba, tamba, tamba, tamba,

tamba del negro que tumba;

tumba del negro, caramba,

caramba, que el negro tumba:

¡yamba, yambó, yambambé!

Texto: Nicolás Guillén

Música: Santiago Gómez Valverde

Intérprete- Paco Ortega

Arreglos- Diego Magallanes

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PORQUE ESTOY UN POCO TRISTE

 

Fumando espero a que la poesía

pase de campo a campo de batalla,

lecho de amor y lumbre que restalla

contra las costas de la patria mía.

Tras los cristales se divisaría

el mundo entero: África y América

y Europa y Asia y –dice la aritmética-

falta la siempre hermosa Oceanía.

Fumar es un placer antisalúbrico

como un poema malo, pelma, lúbrico,

cantad, bailad, oh hijas de Sión.

Florezca el campo de batalla, ría

el verso transformado en poesía

tal un arrabalero bandoneón.

Texto- Blas de Otero

Música- Santiago Gómez Valverde

Intérprete- Antonio Higuero

Arreglos- Diego Magallanes

 

 

 

 

LAS MADRES

 

A Casimira Echevarría

 

Doce años que se fue.

Doce años sin su hijo.

Un día llegó un regalo

con noticias de su chico

que se fue porque decían

que si política y líos.

Y era yo quien le traía

novedades de mi amigo.

La madre miró el regalo

con sus ojos claros, vivos.

Eran seis medias caladas

de Christian Dior, de lo fino.

Yo me dije: Va a llorar.

Pero rió como un niño:

-<<No me las puedo poner,

pero ¡qué bonitas, hijo!

Se las tengo que enseñar

a todos nuestros vecinos.>>

Y entonces el que lloró

como un tonto fue el amigo.

Texto- Gabriel Celaya

Música- Santiago Gómez Valverde

Intérprete- Antonio Higuero

Arreglos- Diego Magallanes

VIDA

 

 A Paula Romero

 

 

Después de todo, todo ha sido nada,

a pesar de que un día lo fue todo.

Después de nada, o después de todo

supe que todo no era más que nada.

Grito “¡Todo!, y el eco dice “¡Nada!”.

Grito “¡Nada!”, y el eco dice “¡Todo!”.

Ahora sé que la nada lo era todo,

y todo era ceniza de la nada.

No queda nada de lo que fue nada.

(Era ilusión lo que creía todo

y que, en definitiva, era la nada.)

Qué más da que la nada fuera nada

si más nada será, después de todo,

después de tanto todo para nada.

Texto- José Hierro

Música- Santiago Gómez Valverde

Intérprete- Paco Ortega

Arreglos- Diego Magallanes

ALGUIEN

 

Alguien limpia la celda

de la tortura

que no quede la sangre

ni la amargura

alguien pone en los muros

el nombre de ella

ya no cabe en la noche

ninguna de estrella

alguien limpia su rabia

con un consejo

y la deja brillante

como un espejo

alguien piensa hasta cuando

alguien camina

suenan lejos las risas

una bocina

y un gallo que propone

su canto en hora

mientras sube la angustia

la voladora

alguien piensa en afuera

que allá no hay plazo

piensa en niños de vida

y en un abrazo

alguien quiso ser justo

no tuvo suerte

es difícil la lucha

contra la muerte

alguien limpia la celda

de la tortura

lava la sangre pero

no la amargura.

Texto- Mario Benedetti

Música- Santiago Gómez Valverde

Intérprete- Laura Granados

Arreglos- Laura Granados

 

 

BÉBETELA

 

Dile cosas bonitas a tu novia:

’Tienes un cuerpo de reloj de arena

y un alma de película de Hawks’.

Díselo muy bajito, con tus labios

pegados a su oreja, sin que nadie

pueda escuchar lo que le estás diciendo

(a saber, que sus piernas son cohetes

dirigidos al centro de la Tierra,

o que sus senos son la madriguera

de un cangrejo de mar, o que su espalda

es plata viva). Y cuando se lo crea

y comience a licuarse entre tus brazos,

no dudes ni un segundo:

bébetela.

Texto-Luis Alberto de Cuenca

Música-Santiago Gómez Valverde

Intérprete- Jesús Márquez

Arreglos- Diego Magallanes

 

 

Anuncios