“Un pez de besos nada hasta la orilla” o “Un invierno llamado frío”

Rugen las olas

la venida del mar,

que nunca llega.

LOS ESPEJOS

Mi vida desemboca en los espejos.

¡Hasta aquí hemos llegado!, me gritan sus imágenes.

Y dejo de ser yo, y me transformo

en el espantapájaros de mi alma.

Me despido de mí desde la orilla

de un pozo de cristal, que me sumerge,

y los pañuelos húmedos del llanto,

entre adioses, diluyen mi presencia.

————————————————————————————

ELLA

Hace muchas esquinas que no la veo. ¿ Sabes?

Son las sístole en punto en el diario de mi corazón,

ése que escancia vino como si fuera sangre.

La diástole del sueño regresa al establo de la noche.

Las estrellas encienden sus candiles para avivar el fuego

[ de las sombras.

El sol muele, con lágrimas de agujas, toda su

[transparencia.

Y tu nombre palpita su delicado ser entre las ramas

[ hendidas de mis labios.

—————————————————————

EL DOMADOR DE VERSOS

La jaula del poema,

donde ruge la lira

indomable, feroz, con los colmillos

perfumados de sangre.

Me miro en el espejo de sus sílabas,

que cantan cuanto soy, lo que eres, lo que somos…

Aplausos. Al final, del viejo domador de sanguinarias

[ letras

quedan sólo esparcidos por la pista unos huesos inútiles

[y unos lúgubres versos.

– —————————————————–

Morder tu cuerpo,

y sentir como cruje

cuando te nombro.

—————————————————

Estoy buscando

la flor de donde nace

la primavera.

——————————————————————————-

IN ICTI OCULI

En algunos instantes, parece que los versos los escribe la

[ luna,

el aire, el mar, los pájaros, el cisne, las montañas,

que emergen de sus labios clamorosos y fértiles,

en perfecta sintaxis de la naturaleza, o del huevo profundo

[ donde nacen las noches,

y se dicen, fingiéndose, a la sombra nostálgica de sus

[ propios sonidos,

con el lápiz cansado de la luz, en los atardeceres desnudos

[ de mis ojos.

——————————————————————

Tu corazón,

junto al grillo del árbol,

canta a la luna.

——————————————————————

Bajo las aguas

del río, las estrellas

pintan la noche.

——————————————————-

EN DÍAS COMO ÉSTE

En días como éste,

saco al parque a orinar al perro, a las palabras.

Joqui mueve la cola, se excita al ver a Lula,

corre, brinca y despega las orejas y asciende hasta mis

[ mis hombros y llora si estoy triste.

Las palabras, en cambio, se escorzan en el aire,

y quisieran ser pájaros y nubes fugitivas que juegan

[ con las olas

y parejas de sílabas que se regalan besos.

En días como éste,

mi corazón rezuma intrépidos latidos,

alegres como niños, al salir de la escuela.

—————————————————————

DESTINO

Este roble nació para ser silla.

Este átomo de luz para ser alba.

Esta noche para amueblar tus ojos.

Este silencio para ser palabra.

Esta memoria para ser olvido.

Esta sonrisa para ser espada.

Esta boca para esculpir tu nombre.

Este camino para ser distancia.

———————————————————

Río sin patria,

por tus cabellos tristes,

¡qué solo el viento!

————————————————————-

En pie de guerra:

Dios lanza bombas de odio

contra la tierra.

————————————————————————–

TEMPUS FUGIT

Por el túnel fugaz de las palabras huyen los desengaños,

los amores baldíos y las horas, la lluvia, la tristeza,

la abrupta catarata de la risa, el ay de los portales,

el zumo de la luz sedienta de tus ojos,

las velas de las sílabas, que encienden el camino de un

[verso,

las nubes, las montañas, las luciérnagas vigías de las

[noches,

los peces, como estrellas, que iluminan la paz de los

[océanos.

Por el túnel fugaz de las palabras silban los pensamientos

[su canción,

y cuando me acaricias, el limo de tu tacto amasa mi

[existencia.

————————————————————————-

ANATOMÍA TRISTE DE LA LUZ

Las trenzas de la lluvia

escriben en el fondo de los charcos una carta de amor,

un collar de mañanas para vestir los trinos de las aves.

Yo levanto la piedra de tu nombre para sentarme en ella,

[para fingir que existo.

 

La luz de los espejos sobre mi piel suspira lentos

[atardeceres.

——————————————————————

COGITO ERGO SUM

Pensamiento, crisálida del nombre.

Mariposa invisible, que al volar bisbisea

sobre mi corazón las alas del lenguaje,

y bate, con sus remos, el agua transparente de las cosas.

Mientras, los senos rudos, grises de las montañas,

[destilan al paisaje un perfume de anémonas.

Así vive el silencio de mi ser, <cogito ergo sum>,

desasirse no puede de la cruel telaraña de la muerte.

—————————————————————–
Tiembla la luz
en los estambres fríos
del firmamento.
———————————————————————
La poesía es- no siempre, pero a veces-
hallar entre las ruinas del silencio un nido inconsolable de palabras.
————————————————————————-
BIOGRAFÍA DE LA LUZ
La luz se manifiesta igual que un grito insomneen los oídos dulces de mis ojos.Escucho su silencio, de materia y texturas conformado,en el timbre transido de las cosas y en el rostro fugaz de la[ mañana.Débilmente camina por el frágil sendero que ella crea.El mayordomo triste de las sombrasle despoja su capa transparente y la cuelga en la luna de la[noche.
——————————————————————
ENTONCESAcribillado por los latidos del tiempo,el corazón del mundo en mi frente descargalas balas de los días, los voraces proyectiles de luz,

salpicados de niños que surcan el arroyo de sus risas,
de mujeres que peinan las trenzas de sus llantos,de jóvenes que arrastran el cadáver dormido de sus[sombras.Y los ojos abiertos, como tumbas hambrientas,como alondras sin cielos, como lunas sin noches,como tristes acequias, como el plumier que guarda un[un lápiz que agoniza.Y en la boca, los nombres, aquellos sustantivos que tanto[nos quisieron,perfumando las sílabas de la palabra nunca.

———————————————————————-

ENTONCES I

Acribillado por los besos de los horas,

desciendo una escalera de latidos

que me suben hasta tu corazón.

Me guardas en el cofre de tus ojos

lo mismo que a un retrato. Cuando duermes

mis pasos se despojan del velo de la luz hasta llegar a ti.

Acribillado por las insomnes pupilas del ocaso,

una lluvia de sílabas, de amor incontenible,

percuten en el charco de tu alma, el día de mi muerte,

[lo mucho que te quiero.

————————————-

En mi balcón,

una hoja tirita

como un jilguero.

——————————————————-

La hoja, un pájaro,

prisionera en la rama

volar no puede.

——————————————————————————–

Y ganarás la luz con el sudor de tus sueños..

————————————————-

Heces de alondras.

Pinceladas de Pollock,

dicen los técnicos.

—————————————————————————-

MISTERIO

Esta cabra no entiende la existencia de Dios.

Sin embargo, respira, corre, salta,

se retoza en los valles, los de los ojos verdes.

Se podría afirmar que ríe a su manera.

Asciende por las ubres pétreas de las montañas,

y se instala en las cumbres, cornea los abismos.

Late su corazón- tan parecido al nuestro-

un racimo de pájaros, que beben del arroyo de su sangre,

y trinan un manojo de preguntas, sin obtener respuesta

—————————————————————————

EL EXACTO VALOR DE ALGUNAS CIENCIAS

Con sus manos lavadas

-lo mismo que Pilatos-,

el profesor expone las leyes de la física

en la Universidad a sus alumnos.

Desarrollos y fórmulas, empíricos teoremas,

que una tarde aprendieron en las aulas

cuando algunas palomas de Picasso blanqueaban sus

[ jóvenes carteras.

Los tiempos han cambiado, y hoy explican,

sentados en sus cátedras,

la estructura indomable de un misil nuclear.

Aprobarán algunos el examen,

después observarán las estadísticas

mortales que propician dichos conocimientos.

——————————————————————-

MARZO

Como un azucarillo de luz,

en el acantilado de tus ojos,

la ciudad se diluye en el café sombrío de la noche.

El silencio es un pájaro febril que picotea sonidos de

[palabras,

y su voz, inaudible, transita por el alma de una anémona.

Las margaritas ríen desconsoladamente.

Un coro de perfumes, cromáticos y alados,

cantan el himno de la primavera.

————————————————————————–

Es una niña

muerta la nieve blanca

que se derrite.

—————————————————————————-

ORIGEN

Detrás de mi casa vive mi casa.

Detrás de mis ojos viven mis ojos.

Detrás de mis manos viven mis manos.

Detrás de mi corazón vive mi corazón.

Detrás de mi silencio vive mi silencio.

Detrás de mi vacío vive mi vacío.

Detrás de este verso que aún no he terminado, vive este

[verso que aún no terminado.

————————————————-

MARCHANDO…

Una de besos,

dos de puñetazos,

tres de ternura,

cuatro de de cabrón,

cinco de angustias,

seis de no te marches,

siete de olvido,

ocho de hasta siempre,

nueve de risas,

diez de madrugadas,

once, la vida

y doce, la muerte…

——————————————————

La luz no sabe

su nombre. Ilumina

nuestro silencio.

—————————————

Con el tambor

de la luna, la noche

sombras percute.

———————————————————

Todas las células

de tus manos son islas

donde yo habito.

—————————————————————

LECCIÓN

Conozco el mecanismo del dolor.

Lo he estudiado en los libros de neurofisiología.

memoricé el catálogo que censa, en tal proceso,

las múltiples moléculas que actúan,

sus neurotransmisores, su aumento de potasio,

en fin, su bioquímica, la amígdala y el córtex

y su sistema límbico- en desuso-,

su sistema nervioso

central y periférico, sus sinapsis y axones,

también sus endorfinas. Me pusieron

un diez en el examen. De poco me ha servido,

para aliviar el llanto que hoy empaña el volcán de mis

[heridas.

————————————————————————————-

EL CUERPO ES UNA CAJA DE SORPRESAS

El olvido es el dios de la memoria.

Una mujer sostiene entre sus labios de olas océanos de

[de besos.

Ebullen los fonemas, su pócima de luz, dentro del corazón

[de las palabras que nunca fueron dichas.

Los ojos del cristal ya se han quedado ciegos,

pero dos sombras bailan tras el escaparate imperceptible

[de sus lágrimas.

El silencio dibuja escalofríos ausentes.

——————————————————————-

Para escuchar tu voz en el silencio

al silencio le pido que se calle.
———————————————————–

ESPACIOS

Se abrazan las paredes de mi cuarto,

y los libros se besan como si fueran novios,

y sus letras susurran en voz baja.

El ojo huraño del ordenador parpadea un pensamiento

[maquinal.

La primavera oscura de los lápices

ya florece sus afiladas puntas.

Los ruiseñores de la inspiración

revolotean cielos donde posar sus alas.

 –——————————————————————-

VIDAS PARALELAS

La piedra es el único mineral que tropieza dos veces con el mismo hombre.

La mujer es el único animal que tropieza dos veces con el mismo hombre- y viceversa-.

————————————————

CANTO CREPUSCULAR

Para mi corazón, tus ojos cortan

un racimo de pájaros,

que llevan en sus alas el ataúd dormido de la noche,

la música que encienden las estrellas,

desde su latitud prudente y silenciosa,

en la hoguera transida de los sueños.

——————————————————–

EL MILAGRO FLUVIAL

El río huye. Su larga cola de agua,

salpicada de luz, esculpe los meandros

como una melodía que entonase el imposible llanto de

[piedras.

El velo de la bóveda celeste en su frente se instala

pausadamente, atardecidamente, religiosamente.

Con sus manos fugaces abre las puertas del amanecer

cuando regresa.

—————————————————————————————–

PALABRA CIELO

He mirado a un gorrión un solo instante,

con sus ligeras plumas y su pico pequeño.

La lluvia era otro pájaro

incubado en el huevo de una nube.

En la palabra cielo, ésta que ahora escribo,

la lluvia y el gorrión para siempre se alejan.

—————————————————

Resuene el día,

mi novia me ha dejado:

¡ Ay, que alegría!

—————————————

Separa el río

nuestras vidas. Sus aguas

mueren y nacen.

——————————————

Regresa a casa

el camino de siempre

por donde él sabe.

———————————————-

POR EJEMPLO…

Honradez.

Dignidad.

Respeto.

Empatía.

Belleza.

Amor.

Ternura.

Son solo unas palabras en desuso, no te estoy insultando.

—————————————————————————————–

———————————————————

Se lleva el río

el tiempo y el espacio

de tu mirada.

——————————————————

MANZANA

Una manzana tengo entre las manos.

Es único su nombre, su origen. Su presencia

conmueve mis sentidos, mis salivales glándulas.

Su piel provocadora el demonio la muerde,

y los ojos de Newton sostienen su descenso,

y al mirarla contemplo los dientes de mi madre

y un patio de recreo sonrojado de niños.

¡Calla, no la despiertes!

Todos sus sueños duermen dentro de esta palabra.

——————————————————————

A una anciana sentada en un banco del parque

Solo los mirlos

paladean las migajas

de sus recuerdos.

———————————————————

DIOS ASTRO

Va hilvanando las cosas con hilos amarillos,

y en su quehacer de siglos muge, umbría, la noche.

La transparencia emerge, parece que podemos

atravesar el mundo por sus cortinas de aire.

La estrella, en su molino, tritura la mañana,

con semillas de lluvia nace el pan del crepúsculo.

Mi corazón, cantando en la rama del pecho,

conmovido, agradece su infalible presencia.

———————————————————

LO DEMÁS ES SILENCIO

Las palabras que escriben las letras de mi nombre,

las mismas que trajeron el tuyo hasta mi cama,

una noche de agosto, insomne y sideral, en las estanterías

los libros ordenados destejían poemas,

romances luminosos donde el amor suspira

eternidad y dicha en unos cuantos versos,

y los puñales hienden metáforas cruentas,

interjecciones firmes en la piel de un soldado.

Lo demás es silencio, quimeras improbables,

la muerte pone fin a todas las batallas. Pero una mano

[ pinta

de luces las aceras, y en tu boca, de pronto, amanecen mis

[ besos.

——————————–

¿Cara o cruz?

Da igual, cariño mío:

Siempre tú.

———————————————–

PARAÍSOS DE AIRE

Observo tu sonrisa dibujada en tu rostro,

como una extraña estrella que ilumina tus labios.

Alabo y glorifico ese dardo certero,

el pensamiento oblicuo que propició ese instante,

la música infinita que vertiste en mi boca,

la armonía sutil y el acorde de un beso.

—————————————————————–

EL SUEÑO DE UNA TARDE DE VERANO

El piano me mira, preguntándome,

qué fue de aquella música que brotó de mis dedos

una tarde de julio, luminosa y callada.

Las ventanas abrían sus pupilas de vidrio

para escuchar la lluvia de sonidos y acordes.

Fue una tormenta súbita. Las olas de las teclas

acunaban el vals triste del “ El cascanueces”.

Y en el estanque azul dormían los nenúfares.

Y en el jardín, la luna ya encendía la noche.

———————————————————–

INVENTARIO DOMÉSTICO

La luz pliega su túnica

en los desnudos cuerpos de las cosas,

que, desde su quietud, sonríen en silencio, y agradecen

humildes, serviciales, con dignidad de barro o de cristal,

formar parte del mundo. Mientras tanto, respiran

[satisfechas,

alegres de ser útiles. La vida

les premia con el beso íntimo del instante.

—————————————————————-

LECCIÓN DE URBANIDAD

He tirado un poema a la basura.

Lo he troceado en dos-parece otro-.

Las sílabas se mezclan sin sondear su origen,

se miran, con hondura, hasta llegar a verse,

el verbo amar conjugan respirándolo,

pisan nuevas orillas-antes llamadas versos-,

fundan bellas ciudades. Entre campos de estrofas

cabalga el pensamiento un corcel endecasílabo.

Ya está todo en su sitio.

Tan solo falta el hombre, que ahora aprenda a escribir

[en la pizarra oscura de su alma

la palabra te quiero con estas nuevas letras.

——————————————

AMNESIA

La memoria, ese triste fantasma,

que se incorpora, a veces, de su tumba,

despeinada de instantes incorrectos,

y con menos arrugas en el cutis ocre del calendario,

y los ojos maduros, como frutos de imágenes en un bosque

[de luz centenario y baldío.

Recolecta sus pasos cereales sembrados en nosotros

[hasta sernos.

La memoria, con las alas inciertas,

que robaron al agua la sal concupiscente de los mares,

el botín de una noche de estrellas diamantinas,

el seno de la nube descerrajando lluvias en su lanar

[poliédrico.

La memoria, ese olvido que huye,

ese cáliz glacial irreversible y leve,

ese perro que ladra en el charco a la sombra de la luna.

————————

A Rocío

Eres la luz

del cine de mis ojos,

le dije al verla.

—————————————

RÉQUIEM POR UN INSECTO

Sobre una hoja verde

hay una hormiga muerta.

La alondra no lo sabe,

ni sus primas hermanas, las termitas,

ni el sol, ni las montañas,

ni el mar, ni las estrellas,

ni el abedul del bosque,

ni los bancos del parque,

ni mi piel donde anduvo corriendo el otro día.

Hay una hormiga muerta con su rictus de insecto,

con su luto himenóptero,

con su herida gravísima,

con su puntual cadáver,

con su espacio y su nada,

con sus amaneceres rosados y vencidos.

Hay una hormiga muerta,

un vórtice telúrico,

un rumor insondable.

Hay una hormiga muerta

con su aguijón de luz borrando el universo.

 ——————————————————————-

NOCTURNO

Las palabras son ángeles,

que vuelan en el cielo de tu boca.

Mis pupilas son noches

hambrientas que no duermen.

Y los ojos son líneas de horizonte,

bancos donde se sientan las distancias

-transidas y funámbulas, sobre la cuerda del atardecer-

a compartir el pan de su existencia

en la tumba del viento.

——————————————————-

MOVISTAR.ES

El- Te admiro, siempre fuiste una hormiguita.

Ella- ¡Ojalá hubiera sido un hormigón, que está hecho de una pasta más dura y resistente!

——————

Le dije, ven,

pero su corazón

siguió soñando.

———————————-

MUNDO

El mar vuelca en mis ojos su discurso de agua.

En sílabas de sal, emerge el día,

mineral transparente con túnica de aire.

El vacío se llena de mundo. La pupila

del reloj sueña al tiempo que entre lágrimas nace.

 —————————————————————————-

 TACHÁN-TACHÁN

Se abre el telón del mundo:

Con ustedes, la lluvia,

miren como despliega sus trenzas misteriosas.

Con ustedes, el día,

y una flor que se llama No me olvides.

Con ustedes los álamos, el viento,

el rumor pasajero de las nubes,

las invisibles risas, los motetes,

el cristal asesino de los charcos.

Con ustedes, el sol,

mi hamaca vespertina balanceando sueños.

Con ustedes, la luz,

que lleva en el bolsillo el candil de las cosas.

Con ustedes, mi nombre,

tres sílabas, tres ríos, que mueren en el mar de mi

[existencia.

Con ustedes, la abeja

nostálgica del sábado en el panal del viernes.

Con ustedes, señoras y señores,

la vida, esa palabra que huye de la jaula de estos versos.

——————————————————————————————-

A mi hermano y amigo Fernando, galeno mayor de todas las españas

Epigrama-soneto al almirante don Cristóbal Colón, Q.D.G., descubridor español del nuevo continente y portador genovés, según una noticia aparecida en el diario ‘El Mundo’, el 15 de enero de 2008, del germen de la sífilis a las, hasta entonces, vírgenes américas

¡Joder!, con don Cristóbal, no sabía

que también conquistara el treponema

pallidum, navegando el teorema

venéreo que revienta la alegría.

¡Joder!, con lo que entonces escocía,

sin Fleming en ‘’El Mundo’’. Voy al tema,

 y desinfecto al bicho en mi poema

desde la Pinta a la Santa María.

¡Joder!, la que liaron los grumetes

 con sus luengas espadas victoriosas.

¡Joder!, resuena el vals de los retretes

en los salones indios de las rosas.

¡Joder!, y su gerundio perfumado,

interminablente, sin pasado.

——————————————————————————————————————————————

IRAK

Se suicidan mis versos
en una calle oscura del poema.
Mientras, Mesopotamia desangra su perfume
de ríos terrenales, ominosos, sumerios.
Los puñales radiantes de tus ojos exégetas
asesinan la luna insomne de la noche.
El dintel del olvido
muestra en su frente inscrita un imborrable sueño.
——————————————————————————-

HOJAS

Resplandecientes, dóciles,

cual dulce melodía inquebrantable,

con gestos esculpidos por las manos del viento,

cóncavas y gentiles, engarzadas

entre las amatistas de la lluvia,

verdes como los ojos de Minerva,

delicadas suicidas del otoño,

que tenéis forma de alma,

hacedoras de pájaros.

———————————————————————-

HA VALIDO LA PENA

Ha valido la pena

desayunar la miel de tu sonrisa,

dormirme en la pradera de tu alma,

embriagarnos de adioses y de abrazos,

de la gotera lenta de una nube,

de la pavesa azul del corazón,

de una tarde que muere en su ictericia,

del tren que desembarca mi equipaje

en el albor radiante de este mundo.

—————————————————————————

LAS PALABRAS

Las palabras son restos de un naufragio,

al cual sobrevivimos sin saberlo.

El tiburón del tiempo juega, a veces, con ellas,

y, en otras ocasiones, las tritura

de un modo inexorable.

Su arqueografía intangible nos contiene.

Son el discurso de nuestra existencia,

las rosas que le brotan a la muerte,

el perfume de todos y de nadie.

—————————————————-

La hoz de la luz,

con vespertinas manos,

cosecha sombras.

————————————————–

Lecho de luz:

El almar de las olas

corintias duerme.

——————————————

LA FUENTE

                                   A la Fuentehonda

Su boca destilaba

el lenguaje del río

desde las cordilleras

glaciales, el dialecto

del lirio, la fragancia

tupida de los bosques.

Pero nadie la oía

llorar por esa lágrima

de cíclope su pena

milenaria en los labios

ávidos de los hombres,

o urdir su cabellera

melodiosa en la plaza

donde el gorrión bebía

de sus húmedas manos,

pero nadie la oía

dibujarnos paisajes

dentro de sus pupilas,

desvestirnos de olvidos,

evaporarse en besos.

————————————————–

Cortinas de agua,

como un telón de lluvia,

bajan del cielo.

————————————-

La mariposa,

con sus alas de música,

ríe en el cielo.

———————————————–

CUANDO …

Cuando la niebla tiende las invisibles sábanas del cielo,

y una mujer inunda la piel de mi tristeza con goteras de

[ lágrimas,

y las palabras crujen desde un bosque encantado de

[sílabas,

y el cuchillo del aire desviste el perfume de una dalia,cuando las sombras bajan el telón de sus párpados,

y la luz de los sueños anochece dentro del corazón de

[una botella.

———————————————————————————————

Una de dos:

o el paisaje me piensa,

o yo pienso al paisaje.

——————————————

Mi silla muestra

un gesto melancólico

de árbol herido.

———————————

Muere la tarde.

Miro la mar, me mira,

y no nos vemos.

———————————-

La nieve olvida

su nombre entre las aguas

que la desvisten.

——————————————————

El cisne blanco

de la muerte suspira

plumas de cielo.

—————————————————

La tumba, un ojo

donde la muerte mira

la vida, en sueños.

————————————————

Sobre el mantel

del mundo la luz vierte

su blanco vino.

————————————————

Mi corazón,

un iceberg que en sueños

se deshiela.

————————————

LUGAR DE ENCUENTROS

Dialogan los trombones con las tubas,

los violonchelos con los contrabajos,

los clavicordios con los clavicémbalos,

los clarinetes con los violines,

las azucenas con las mariposas,

los nevados almendros con los pinos,

el pantocrátor con los arbotantes.

Y entre las arboledas de los sueños,

mi corazón conversa con tu alma.

——————————————————-

LA VIDA

Teje la araña el tapiz de la tarde

con hilos de silencio. Mis sentidos viajan

en el perfume ingrávido de una nívea azucena.

Oigo la melodía de sus dóciles alas, armoniosas,

esas fuentes de luz que dibujan la vida, la estremecen.

—————————————

El día después,

ése que nunca llega.

El día de hoy.

————————————————————

EL TREN

El tren repta, invertebradamente,

lo mismo que un ciempiés entre las vías,

con sus ojos centrífugos, nostálgicos,

pertinaz fumador de hondos paisajes,

con los bronquios caquéxicos de nubes,

balbuceando onomatopeyas.

Pasa junto a una rosa, y se estremece

de un modo maquinal en una curva.

Nadie lo sabe, pero, sin embargo,

deseo arder esta escena inusitada

-no por original voluptuosa-,

bordarla en el tapiz de mi poema.

——————————————–

Pasado río,

desemboca en la nada

de mi presente.
——————————————-

SUTIL FRAGANCIA

Rodeadas de estatuas de Benlliure,

banqueros fatuos que en voz baja cuentan

sus secretos de amantes y sus opas,

rodeadas de chicas inasibles

con el alma subida a los tacones,

rodeadas de coches con cifosis,

limusinas que sufren gigantismo

-musas de aquel egipcio Marinetti-,

rodeadas de cláxones que gimen

su modesto dolor de utilitario.

Rodeadas de un castillo izado en piedra,

sillerías con el pecho mal herido,

minerales que viven entre arbustos,

rodeadas de fuentes que modulan

con hilo de agua el alma de la tarde,

las rosas deletrean el perfume

luminoso de la naturaleza.

————————————————————————

Sueña el espejo

con tus ojos desnudos

cuando lo miras.

—————————-

Sobre la cuna

del río va tu rostro

con gesto de agua.

————————–

Incierta luz.

Crucifixión de un pájaro.

Hialina sombra.

—————————–

Le riño al cielo:

-Siempre estás en las nubes

distantes, frías-.

—————————————-

En mi balcón,

una hoja tirita

como un jilguero.

——————————

Lluvia de abril,

en sus labios, tus gotas

saben a anís.
—————————-
Suena a jazmín

el bordón de tu ausencia:

¡Me cagüen Mi!
—————————–
Flores de loto,

cuando anochece el día

me muero un poco.
————————–
Felinas sombras,

reptan por las paredes

tristes de mi alma.
————————
A Rociete

El tiempo borda

en la falda del río

su voz de instantes.
————————
A Rociete

Tu risa, un pájaro

que se posa en las almas

de los almendros.

———————–
– Parafraseando a don Félix Lope de Vega y Carpio-

Un bolero me inspira Violante
——————————–
Un bolero me inspira Violante,

no un candombe, ni un mambo, ni una rumba.

Un bolero que entre sus brazos tumba

al armario de su forzudo amante.

Un bolero, con hilo de bramante,

que anochezca en la pista de “ Macumba”.

Un bolero, que mientras llora zumba

semental, sensitivo y elegante.

Un bolero con alas de Caribe.

Un bolero con olas de habaneras.

Un bolero incendiando tus caderas.

Un bolero que muere mientras vive.

Un bolero que te busca y me llama.

Un bolero que lo que toca y inflama.
————–
La mariposa.

Parpadeante vuelo

que mece el aire.
——————
Se abren tus ojos

como tumbas de siglos

amanecidas.
————————–
En estos tiempos…

¿Cómo podrán las ramas dadivosas

sostener el perfume invisible de las flores

y su color rosáceo, constreñido,

sobre el fuste orgulloso de su tallo?

¿Cómo podrán los pétalos convalecientes con la suave
[brisa,

parpadeante, azul, de la belleza que proviene del cielo?

¿Cómo podrá mi alma, sin el cobijo áspero de las
[sombras,

guarecerse de los escalofríos que, en días de tormenta,
[ lanzan mis pensamientos.

——————————————————–
VIDA

Sobre el mantel del alba

ya está la mesa puesta,

los árboles sostienen y bendicen- como recios atlantes-

la leve melodía de sus hojas,

las pupilas del río, en su reloj de agua, memorizan efímeros
[momentos,

y los altos pezones de las cumbres, nevadas y centrípetas,

amamantan la sed íntima del paisaje,

mientras la delicada sábana de la luz

maternalmente ampara, con sus manos de seda
[indestructible,

a ese niño que llora, al que llamamos mundo.
——————
Oigo la luz

que respiras, y observo

tu voz de alondra.
———————–
Eres mis lágrimas

y el pañuelo que agita

su voz al viento.
———————–
Guarda el espejo

mi vida. Lo que fui

en él no muere.
————–
Fuego de luz.

Se está incendiando el día

de transparencias.
———————–
Se lleva el río

las ramas de tu nombre

entre sus aguas.
——————-
Tensa la luz

el arco de la aurora.

Lejano día.
————————
Enigma

Desterrado de mí, a la sombra infinita del árbol de mi alma,

en estelas de cuerpos sucesivos,

que hilan incesantes la inconsolable lágrima de un
[pétalo de luz,

-barítono que entona un acorde indecible y transparente-,

mientras el cielo escancia en el cáliz del mundo

el vino misterioso de la nieve,

sin a penas saberlo, fui abonando el paraíso ciego
[ de la nada,

que desviste la vida, y el corazón

solamente conoce.
————————————————-
El río fluye,

se disuelve en sí mismo,

fugaz y eterno.
————————-
Solo el corcel

del tiempo desbocado.

Ningún jinete.
———————–
Plenitud

En ese instante, justo,

cuando la luz entorna los ojos del ocaso,

y la tarde se extingue entre pavesas de su propio fuego,

las alondras destilan, con sus plumas ingrávidas,

sobre la piel del aire, el prólogo invisible de la noche.

Escucho el alfabeto de tu tacto,

las sílabas se engarzan en collares acústicos.

Rasguea el corazón el cordel de la viola de mis venas,

delicadas caricias te habitan y se esconden.
—————————————-
Abre la luz,

con sus manos, las puertas

de la mañana.

——————–
INVENTARIO ACUOSO

La luz abre el balcón de la mañana.

El sol teje en su rueca hilos de oro.

Mi alma es un paisaje desolado

de sílabas heridas en la trinchera oculta de algún nombre.

Sobre sus hombros las montañas reptan

el motín misterioso de la tarde.

La serpiente del río, entre curvas sicalípticas,

craquela el fruto de mi corazón.

En el reloj las nubes de las horas

destilan lluvia en el jardín del tiempo.
—————————————–
ABRIL

En sus manos artríticas, la acacia

acuna el fruto de la primavera.

Un jilguero de hojas

trina de verde el viento. Tu sonrisa,

invisible gaviota,

planea sobre el mástil herido de mi sangre.
————————————-
Sueñan mis ojos

cuando te miran. Sueñan

que estoy despierto.
———————-
El árbol

Lo encuentro pensativo,

distinto al de otras tardes,

cuando la lluvia, entonces,

con sus manos de agua,

propiciaba en sus hojas el regreso abrileño

de avispas, mariposas y gorriones.

Hoy copio su discurso vegetalmente ético

sobre mi folio en blanco. Las estrofas

se perfuman de luz inusitada,

y en un panal de sílabas las palabras florecen,

revolotean, renacen…
————————–
RETRATO DE FAMILIA

He pasado las páginas

de mi memoria íntima,

con los ojos silentes,

como quien palpa un libro

o el alma de una rosa

y su piel de fragancia

o el corazón que trina

en la jaula del pecho.

La luz, con sus vocales,

ha encendido la vida,

el sol acromegálico,

centrípeto, refulge.

Una mujer me besa

y no me reconoce;

y el hombre que fui yo

me ha saludado al verme.
—————————–
ELLA

He tendido tu risa en el almario,

con suavidad, para que no se arruguen

sus cuatrocientos músculos que incendian

el árbol donde crecen nuestros besos.

La luz solloza lágrimas de júbilo,

pincelando el paisaje de aquel rostro,

zurciendo el cielo azul de la memoria,

desterrando el olvido hasta traerte.

En esas cataratas de alegría

muge el agua su sed interminable.
————————————–
¿ Van las palabras

en el tren de mis versos

a alguna parte?
——————–
El tiempo vuela,

y nosotros con él

entre sus alas.
——————–
Soy el sediento,

que, aun ahogado, no cesa

su anhelo de agua.
—————
Sonrisa de agua.

Los peces de tus labios

tejiendo besos.
——————
Soy el pastor

de tus besos, que duermen

sobre mi boca.
—————–
Guarda el cristal

de mi alma el secreto

de tu cintura.
——————-
DIOS

Deshilas la madeja de la luz,

tejiendo el alba gris, como un reflejo,

en el seno fluvial de la mañana,

que amamanta el hambre de este día

y oscurece la savia de la noche.

Tu pensamiento, flor de eternidad,

perfuma el arquitrabe de las olas

anegadas, corintias, ascendentes,

licantropía que aúlla el vals de los ahogados.

El velo sibilino de la bruma

cubre la crin equina de los mares.

Por el paseo invisible de tus ojos

deambulan nuestras vidas descerrajando sueños.
———————
Sombra del alma.

El tachón de mi cuerpo:

Sombra de tu alma.
——————
Mi corazón

late una nube gris,

que, a veces, llueve.
——————-
Alas de aire

guarda en su piel el vuelo

de la paloma.
——————
En cada gesto

el tiempo borra el rostro

de mi existencia.
—————-

Sangre del cielo

en el cristal del día.

Arde la tarde.
————————-
SONATINA A MAMÁ

Tus pasos percutían

la imaginada luz de tu regreso.

Trotaba la mañana en mis oídos

como un caballo dulce que inventara el paisaje

gris del amanecer. El clarinete

lóbrego de un armario, que acunaba el llanto de tu abrigo,

deslizaba glissandos con bálsamos de roble.

Una nube llovía irresistiblemente en mis poemas.

Tus suspiros de aire estremecían el barco transido de mi alma.
—————————
Me mira el árbol,

pero yo no lo veo.

Oigo su olvido.
——————
Miras mi sombra,

tirada por el suelo

de tus pupilas.
—————-
Labios de plata,

se convierten en oro

cuando los besas.

EL CAPITEL DEL TIEMPO

La herida de estos versos se desangra en mi boca.

Los pronuncio, y su voz tiene un sabor adusto, casi dulce,

y al llegar a mis labios toman forma de beso.

Las palabras, entonces, desenroscan su lengua

y rezuman un néctar similar al de cuando

sobre el mar de mi piel, con volutas de olas, esculpías

el capitel del tiempo…, nuestro tiempo.

CANCIÓN DE NOCHE

Aquel sueño era triste. Era triste.

Desconocía su origen, su final y grandeza, era triste,

tal vez, su pequeñez y su cartografía. Era triste

como un beso sin labios. Era triste

como una ¡ay! que enarbola el mástil de un suspiro. Era
[triste

como el paracaídas de una lágrima. Era
[triste

como los ojos fijos de tus pezones rojos. Era triste

como la cicatriz ausente del recuerdo. Era triste

como la voz de un túnel donde dormita el aire. Era triste

como un dios que maúlla su soledad de hombre en un
[ en un tejado. Era triste.

Era triste. Era triste. Era triste

como la isla del alma donde vivo, y no veo su espesura. Era triste.

Inciertamente triste.

Tris-te.

LA SUITE DEL PETIRROJO

La música del viento,

la misma que tu padre escuchó cuando era niño

una tarde en el patio de su casa,

mientras la luna urdía, en el mantel del cielo,

con el hilo intangible de la luz el traje de una estrella.

Mi corazón ha vuelto a percutir,

como en aquella estampa vespertina,

un acorde de sombras. Y a lo lejos

un petirrojo teje la melodía del alba, igual que entonces.
PREMONICIÓN VERBAL

Oigo la muerte, agazapada y triste,

reposando su culo impresentable en el banco cansado de mis versos.

A ráfagas de sílabas, siento como fusila este poema.

Y las palabras gritan desesperadamente,

y de sus ojos trágicos caen tu nombre y el mío

desdiciéndose…

ORACIÓN

Terminaré creyendo en el dios de las palabras.

A veces, las observo deslizarse

por sus felinas letras a través de las ramas insomnes del
[crepúsculo,

por sus hilos de tul, cuando tejen la túnica

mística del corazón,

o por la abeja de su melodía, si, dulce, poliniza el rosal de
[mis sueños.

Cuando bese tus labios, que las dicen, amor, creeré en
[ el dios de las palabras.

MADRE

Los pétalos del aire dejaban en su boca

un manojo de sílabas que amasaban mi nombre.

Como recién surgida de la tahona de su corazón,

sentía la hogaza de mi sustantivo

crepitar en el horno de sus labios,

troceando el mundo en dos…,

cálidamente.
————————
CLOCHARD

La capa de la noche emboza los satélites

que duermen en sus ojos. Dentro de ellos,

sobre un banco de mármol, otro mendigo sueña

que es de noche, y el sauce de la lluvia

en sus manos deshoja unas monedas de agua.

————————
TEMBLOR DE INFIERNO

El cielo enferma de una extraña fiebre

amarilla. A una nube le duele la cabeza

-la paloma del aire aletea en su sien,

donde las formas sueñan, destilando,

con batallones de olas que cabalgan los mares,

gárgolas neogóticas, grotescas, demoníacas,

capiteles de esfinges, súcubos, hipogrifos,

(mis pupilas parecen hogueras del infierno)-.

Pero ese rostro trágico, poliédrico y atroz,

escampa cuando en tu sonrisa llueven

los besos prometidos, las almenas

blancas de tus molares,

el arco iris que mi alma ilumina.

——————————————

A un insecto que aplasté

Bajo mis pies

ha crujido su muerte

exacta y mínima.

ÍNSULAS

La coctelera de mis pensamientos

tiene forma de de vida; sin embargo,

puede enfermar de ausencias si te marchas

o diluirse en luz para tus ojos

o ser espejo donde te desnudas

– y posas la cadencia de tu tacto,

arpegiando un acorde de caricias-.

Nuestras dos almas tañen en sus islas

sonrisas de alas, sonorosas músicas.

UN INVIERNO LLAMADO FRÍO

Despegó la boutique del aeropuerto,

mientras que los aviones, llorando, aguardaban en la pista.

Desde el paracaídas de mis lágrimas,

en un impermeable transparente,

descendía, en coágulos de penas, mi dolor,

a tres mil bocas bajo el nivel de tus besos.

Nostálgicas, mis manos- y las tuyas-,

con su vocabulario de ternura,

hilaron el tapiz de la tristeza.

La noche era una taza de café,

bien cargada de estrellas,

en nuestro paladar húmedo, insomne.

———————

Reposa el río

su cabello de agua

gris y distante.

SEGUNDO DÍA DE ENERO

Miro a ese ser que en su nombre me habita,

tan parecido a mí, y, sin embargo,

tan distante y distinto al que selló tu boca,

y anduvo entre las olas cautivas de tus ojos,

sembrando en las estrías íntimas de tu vientre

el trigo candeal de la alborada. Y los hilos

sutiles de las horas tejieron el tapiz del calendario,

el mismo que hoy acuna al joven que fui entonces.

MAÑANA DE ROCÍO

Una magnolia lábil, purpúrea y callada

canta la melodía de su paisaje íntimo.

Pentagramas de flores, sonatinas de anémonas,

destrenzan los acordes novicios de sus pétalos.

Una coral de dalias, sobre tu corazón,

destila la cantata leve de su perfume.

DIEZ DE DICIEMBRE

El calendario ingrávido de los días. Los gestos,

amanuenses del alma, que en nuestro rostro escriben

los pétalos caídos del arce de la lluvia,

las torrenciales sombras viudas de los paisajes,

heridas por las lanzas del sol en sus costados,

y por el balanceo sideral de la luna,

que recita en su hamaca pensativa y nostálgica

el perfume ominoso de algún sueño invisible.

A Rocío

Lloran las ramas

del sauce de tus manos

si me acaricias.

DECLARACIÓN DE AMOR

Recorro de memoria las calles de tu cuerpo.

Abro, de par en par, las puertas de tus manos.

Observo el arco iris de tu risa.

Me oculto en un rincón de tu bolsillo.

Viajo en la nave de tu inteligencia.

Digo el verso que espira la rosa invisible de tu alma.

TODO ES SILENCIO

Vuela la alondra de tu corazón

sobre la jaula de mi pensamiento.

Las ovejas lanares de la luz

regresan al establo, sin ojos, de la noche.

Los siderales cantos de la luna

somorgujan las olas de los charcos.

Una palabra llora, desconsoladamente,

sin rumbo, por las calles de estos versos.

MADRE SELVA

Aúlla el lobo de mi corazón, y la noche sin rostro,

con sigilo, deambula desplegando su cabello de sombras en la nieve.

Bajo el trémulo fuego de tus pupilas, mi alma

deshoja entre flamígeras pavesas el paisaje del frío.

Llueve, pero tus labios, en lugar de palabras,

susurran madreselvas en sílabas de flores.

 A  Rocío        

Abre tus ojos,

cuando sueñes conmigo,

que quiero vernos.

————————–

A Rocío

Creces, dormida,

del árbol de tu alma.

Sueña la tarde.

—————————–

                     A mi madre

Veo a mi madre

colgada de su cuerpo.

Muere la tarde.

———————–

El viento silba

como un enamorado

inaprehendible.

————-

El viento silba

como un enamorado

suave, invisible.

————-

Andrea ha muerto.

Una madera cruje,

tal vez, llamándola

A Rociete

Sobre la calle

llueve. Mi corazón

sigue latiendo.

AMOR CIEGO                            

El olor de la rosa viaja por la autopista del silencio.

Lo mismo le sucede a las palabras pensadas,

que no vivieron nunca en la casa del nombre,

y por eso murieron una noche

a manos del puñal descarnado del frío.

Es otoño. Un gorrión estornuda

una manada de árboles. Sus cantos se desvisten

detrás de las cortinas hondas de los canales.

EL ARMARIO DEL CUARTO DE MI MADRE

El armario del cuarto de mi madre

siempre despierta a la misma hora.

Cuando el aire, la lluvia o el sol besa sus párpados,

de madera galesa, balbucea y susurra

un dulce escalofrío en su idioma de roble.

Ignora que su cuerpo- o así me lo parece-

amuebla la memoria donde habita

un contador de sílabas que le escribe poemas.

——————————————————

La luz es la palabra de lo no dicho.

——————————————–

NUNCA

                                                                 A Rocío

En espejos de aire se encarcela mi vida.

En la caligrafía pausada del olvido nos vamos diluyendo.

Instantes sucesivos, sobre el tapiz del mundo, deshilan la

[raíz de nuestros cuerpos.

La O de las vocales sepulcran el cadáver del silencio.

Pero la fuente de tu corazón,

cuando mane mi nombre, con sus labios flamígeros,

le lavará la herida incurable de la muerte.

Digo tu nombre:

uvas. El pensamiento

me sabe a otoño.

ODA AL TIEMPO

                                          Cantar es ser.

                                         Rainer Maria Rilke

 Mi alma no lo sabe,

pero el otoño mece

en los viñedos de mi corazón un racimo de uvas.

Un niño, feliz, salta, desangrado,

por los atardeceres azules de mis venas,

triangula sus calles en dirección prohibida,

parpadean los semáforos altos de las estrellas

-el silbido del viento sería un buen pastor para la grey

[ sensible de sus lágrimas.-

Un canto habla tan fuerte que mis ojos lo oyen.

Los franco tiradores del silencio, raudos, me apuntan,

[todos, desde cualquier esquina.

NUEVE DE OCTUBRE

 Me hablas con el paisaje escondido en tus palabras.

Cada vocal un río,

cada silencio un lago,

un manantial insomne de sonrisas hambrientas,

una estrella que esparce la larguísima trenza de su voz en la copa de juno.

Y la frente del cielo, un nido de palomas

pensativas, ausentes y torcaces.

Y la luna, ese espejo donde vive la noche…

Doy de cenar

palabras a los lobos

que aúllan silencios…

A una hormiga

Pesa el color

de la noche en tu espalda

lóbrega, incierta…

Constantemente,

en el alma del aire

nos disolvemos.

                     

                              A Rocío

Porque el silencio

ya no te reconoce,

me hice palabra.

¿A dónde vuelan

las sombras de los pájaros

entre las fuentes?

“Entre las azucenas olvidado…”

                                         A Rocío

El ocaso del martes

se desangra de un miércoles

puntual, recién peinado

-nunca falta a su cita con el mundo-,

y se crece de hombres, madreselvas,

jubilados que tosen bronquíticas arritmias,

mientras leen un periódico

sobre el banco transido de sus almas.

Las manos de la luz

cierran los tristes párpados

de las cosas enfermas cuando mueren por culpa

del desamor del tiempo.

En tanto, mi sombrero, con signos levemente melancólicos,

llora tu despedida, con lágrimas de hombre,

“entre las azucenas olvidado…”

TIEMPO DE OTOÑO

La luz convaleciente del otoño

anda maullando por las chimeneas

como un gato solemne que dulcifica el aire,

el caudaloso pulso de las nubes,

el rugir de una ola que despierta

el insondable sueño del océano.

En tus ojos, septiembre mal vivía

en el escaparate de una lágrima.

Se fueron desvistiendo los árboles de hojas,

pájaros vegetales, que trinan con voz verde

la melodía tupida de los bosques.

Cuando la vida

es un trozo de tiempo

llorando al sol.

La luna llena

juega al corro en el cielo

de tu sonrisa.

Mi alma llora

por los ojos de un río

tu despedida.

A UNA ESTRELLA

                                                      A Rocío

 Venía a visitarme,

puntualmente,

desplegando las aspas

de sus labios

para moler el cielo

de mi boca.

Sembraba las semillas

de su luz

inquietante en la era

de los sueños.

El trino transparente

de los pájaros,

sobre el amanecer de

tu sonrisa,

tejía el hilo invisible

de mi alma.

HORAS SIN TIEMPO

El paisaje, tendido,

sobre la cuna de la madre tierra.

El girasol centrípeto,

las alondras tejiendo el hilo de su canto,

mientras, la mar susurra, entre líneas de olas,

la melodía estéril de la muerte.

La luz desnuda el sueño acromegálico,

vertical y crustáceo de los árboles.

                A Rociete

Este paisaje

me piensa envejeciendo

mis pensamientos.

                    A Rociete

Abres los ojos

como una tumba inmensa.

El mar se oye.

REZOS DE NOCHE

Góticas manos.

Mamá tejía el hilo

de mis palabras.

————————-

A Rocío

El alma sola.

Su cuerpo deshojado.

Mi alma sola.

—————–

A mi padre

No había agua
en el río de sus ojos.
Mi padre ha muerto.
——————-

Días de lluvia

Corría Dios detrás de la nada.

Corría el viento detrás de Dios.

Corría mi sombrero detrás del viento.

Corría yo detrás de mi sombrero.

Corría el psiquiatra del manicomio detrás de mí.

Corría la nada detrás del psiquiatra del manicomio…

———————–

Mi pensamiento

escucha, atentamente,

huir las sombras.

——————-

                     Leyendo a Jacques Darrida

Amor, que las palabras sean mentira;

pero nosotros, no

————————-                     

                     Leyendo a Jacques Darrida

Que las palabras mientan;

pero nosotros, no.

—————–

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s